A nuestros queridos amigos, viajeros, lectores y miembros de la comunidad DestinOriente:

Llega fin de año, y es inevitable hacer un balance de lo que han sido los doce meses pasados. Más aún cuando esos doce meses han sido extraordinarios, diferentes, inesperados.

Este 2020 nos golpeó a todos, y a cada uno de diferentes formas. De una manera u otra, todos hemos visto alguno de nuestros planes caer o postergarse debido a una situación que ciertamente no tiene precedentes.

En el caso de DestinOriente, el golpe fue muy grande. Tan grande como tener que cancelar o postergar el viaje de más de 80 personas distribuidas en viajes que abarcaban 5 países diferentes. Tan complejo como el tener que desarmar una red de reservas, contactos y compromisos que con sumo cuidado habíamos tejido durante unos 9 meses de trabajo diario. Tan a destiempo, como tener que hacer todo eso desde la capital del Nepal, donde estábamos a solamente 3 días de recibir un grupo, y ciudad la cual durante dos intensas semanas nos vio desarmar el puzzle que con tanto cariño habíamos armado. Todo desde una oficina improvisada en el hotel de un amigo, con la velocidad de internet digna de los años 90 y con una diferencia de más de 10 horas con respecto a nuestros países, lugar donde todos ustedes, nuestros clientes y amigos, esperaban ansiosos nuestras noticias.

Si, a nivel de trabajo y obviamente económico, el año ha sido mucho peor que lo que cualquiera pueda imaginarse. 

Pero como bien hemos aprendido “no es importante lo que sucede, sino lo que hacemos con lo que sucede”. Así que desde el primer momento que vimos como las fichas de tablero se caían como piezas de dominó, la calma estuvo siempre presente, y desde aquellos caóticos días, estuvimos decididos en sacar algo bueno de esta experiencia.

Ya vamos por casi una década de vivir viajando y de estar en directo contacto con pueblos que aceptan el destino como obra de los Dioses. India, Nepal, Indonesia, son países donde la vida es dura. Mucho más dura de lo que cualquiera de nosotros pueda llegar a ver en un viaje. Para algunos, tan dura como no poder proveer a sus familias de las necesidades básicas.

Y, parados en ese contexto, solo quedaba mirar alrededor para darnos cuenta de que, lo que la pandemia nos había significado a nosotros, era un juego de niños con lo que vivían otras personas.

Millones de trabajadores desesperados en India, familias enteras desplazadas en Nepal, un 80% de desocupación en Bali… un verdadero caos para personas que viven al día.

Así, que con ese contexto, la resolución era simple: había que ocuparse de todo lo que estaba a nuestro alcance, dar las mejores soluciones a nuestros viajeros, y luego de eso … esperar. Esperar, aprender y finalmente, dar buen uso a algo que en los siguientes meses nos sobraría. Un “elemento” por el cual hasta los más pudientes del mundo darían su fortuna: el tiempo.

El factor tiempo fue una de las principales motivaciones para, mientras todos “huían” hacia sus países de origen, elegir con calma donde íbamos a vivir lo que sabíamos, iba a ser un largo año. Elegimos vivirlo en Nepal. Un país donde el tiempo pasa al ritmo de la naturaleza, los días se persiguen al ritmo del sol y la luna, y las montañas, están siempre ahí para dar calma.

Es por eso, que este año, si bien ha sido durísimo, lo hemos convertido también en un año de oportunidades. Un año para darnos cuenta de que realmente amamos lo que hacemos. Un año para reflexionar sobre lo afortunados que somos de guiar a viajeros como ustedes por todos los continentes. Un año para aprender muchísimo sobre nuestro rol, y para hacernos más fuertes en él. Un año también para volver a encontrarnos con nosotros mismos tanto como personas individuales, como así también como pareja, amigos, y finalmente como los motores principales de esto que se llama DestinOriente, y que si antes ya era importante para muchas personas, con esta pandemia ha redoblado su sentido.

Y con esta reflexión queremos decirte que este año sin viajes nos ha servido para darnos cuenta de cuanto amamos y necesitamos viajar. 

Nos hemos tomado el tiempo para darle “una nueva mano de pintura” a este querido proyecto, y darnos cuenta de que DestinOriente ya no solamente nos pertenece a nosotros. DestinOriente es de todos quienes, como Tú, lo hacen posible. Es también de todos nuestros colaboradores en Asia, África y Latinoamérica que hacen posible cada viaje, de cada uno de los viajeros que ha dedicado su tiempo en vivir alguna aventura con nosotros y que han dejado una parte de su vida en ella, de cada uno de los lectores que siguen a este blog, de cada persona que cada tanto nos manda un mensaje dándonos apoyo, y también, de cada uno que sueña con algún día viajar hacia los rincones del mundo que proponemos y vivir también una gran aventura en su vida.

Por todos ellos, por todos ustedes, y finalmente también por nosotros, les queremos decir GRACIAS! Gracias a todos por estar ahí. Gracias a todos por ser parte de esta comunidad. Gracias por darnos apoyo en este año que a simple vista parece difícil, pero del cual sin dudas saldremos más fuertes. 

Con este mensaje queremos decirte que el año más duro que el turismo ha vivido, nos ha hecho darnos cuenta de que ESTE es nuestro propósito. Esta es nuestra misión. Esta es nuestra forma de ver el mundo. 

Por eso mismo, aquí estamos. Aquí hemos estado todo este tiempo, y aquí seguiremos cuando esta tormenta pase. Porque más que nunca, y luego de lo vivido, necesitamos ver el mundo desde una perspectiva real, humana y cercana. Porque más que nunca, vamos a necesitar revitalizarnos con la naturaleza y aprender de culturas diferentes; y porque más que nunca, nuestro sueño, así como el tuyo, sigue vivo: VIAJAR PARA VIVIR!

Contamos contigo,

Un gran abrazo y lo mejor para Ti y tu familia en estas fiestas,

Pame & Martín