Oriente es fuente de sabiduría milenaria. Un lugar donde las tradiciones nunca fueron desterradas, y en cambio, se fueron adaptando y fusionando con el presente para así poder estar vivas hasta hoy en día, y marcar la vida de todos quienes vivimos de este lado del mundo.
Y lo que leerás a continuación va mucho más allá de religiones o filosofías. Son hábitos, costumbres, enseñanzas que quizá no se predican directamente, pero que se traspasan de padres a hijos y que están presentes en cada gesto, en cada palabra, en cada conversación durante los días en Oriente
Para nosotros, estos hábitos han sido una fuente inestimable de sabiduría y un lugar al cual siempre acudimos en busca de respuestas a los desafíos que el presente, y el vivir de viaje nos presentan de forma recurrente. 
Hemos recopilado algunos de esos hábitos, muchos de ellos procedentes de la India, otros del Nepal y otros del mismísimo Japón.
Aquí vamos:
habitos Orientales
  • Agradece lo que tienes … aunque sea poco, o incluso nada.

Nunca voy a olvidar cuando viajé por primera vez a India, hace ya varios años. Viajé muchos meses por estados pocos conocidos, y uno de ellos fue Gujarat, un estado que casi no recibe visitas extranjeras y que tiene un montón de aldeas, pueblos y ciudades super tradicionales. Por aquel entonces viajaba con muy poco, y muchas noches dormía en templos o estaciones de tren. Una mañana, me desperté en aquella estación de trenes, y me senté sobre los cartones que me habían servido de colchón. Había un mar de gente enorme, y yo era uno más. La diferencia, era que para mí aquello era una aventura, una elección, pero para esa gente, para todas aquellas familias, dormir sobre los cartones de esa estación, era su realidad.
Mientras meditaba sobre eso, un hombre que dormía junto a toda su familia se levantó, fue al baño y volvió fresco, con la cara lavada y la ropa impecablemente pulcra. Era un chofer de «ciclo-Richkshaw», esos carritos – bicicleta que llevan pasajeros. 
Se iba a trabajar, pero antes de salir, extendió una esterilla y se puso a hacer Yoga. Hizo 4 o 5 series de saludos al Sol y luego se sentó en su manta y meditó por un largo rato. Al final, puso su frente al piso, y durante varios segundos se mantuvo allí, en lo que yo ya sabía, era la imagen vívida de lo que aquel país vivía. Luego de eso, se paró, dio un beso a sus hijos, y salió a ganarse sus rupias.
Con esa imagen viajé mucho tiempo, intentando descifrar que significaba. Finalmente, con el tiempo aprendí que los Hindúes, pocas veces se atreven a pedir algo a los Dioses, y en cambio, tengan lo que tengan … Siempre agradecen.
  • Da siempre lo mejor de ti

También es algo que hemos aprendido en Oriente, Y no se trata de ser perfeccionista, sino de ser consciente con tu «deber» o con lo que haces. De esta forma, nunca tendrás remordimientos o culpas. Cuando hagas algo, hazlo con todo su sentir. Céntrate en eso, da tu máximo … y luego déjalo ir. Te sentirás bien, te sentirás cumplido, y vivirás con la calma que el haber hecho todo lo que estaba a tu alcance. El resto, ya es obra del destino…

Habitos Orientales

  • Medita, aunque sea un poco cada día

En Oriente el meditar está muy respetado, y no es para menos en una zona del mundo donde el mayor referente es Siddhartha Buda, un hombre que gracias a su renunciación y práctica espiritual, alcanzó la iluminación. En esta zona del mundo la meditación se enseña desde la escuela, y ojo, no es que todos sean monjes o sumamente espirituales, sino que se trata de crear el hábito de al menos durante unos minutos al día (puede ser sentado, o puede ser en el templo, caminando por la naturaleza, etc) te dediques a auto-observarte, y luego a dejarte ir para conectar con la esencia misma. Con la calma que nuestro ser tiene … y finalmente si quieres: con Dios. No se trata de ser religioso, solamente se trata de saber que el equilibrio y la calma es inherente a nosotros mismos, y con esa sabiduría, enfrentar de forma sabia todo lo que sucede a nuestro alrededor.
  • Ten solo lo que necesitas

Este punto no es algo que esté escrito en ningún libro de filosofía oriental, pero que se traspasa intrínsecamente en una sociedad que admira y que reconoce la fuerza de quienes tienen el valor de renunciar a lo material para dedicarse a la vida espiritual. 
De nuevo, así como en la meditación, no se trata de ser monjes y vivir solamente con lo puesto, pero, el estar en contacto con la simpleza de Oriente te hace valorar que es lo que realmente necesitamos.
Cuanta ropa realmente necesitas, cuanto dinero es realmente el que te hace feliz, cuantos objetivos te pones … la filosofía Oriental (y también el vivir de viaje) te llevan a valorar que es lo realmente necesario y a poder identificarlo para así saber que todo lo que no es necesario, es carga. Y eso, trae infelicidad.
En el Budismo, se reconoce que el deseo es la causa fundamental de todo sufrimiento y por eso mismo, dominar esos deseos es eliminar el sufrimiento desde la raíz. Desear menos es vivir más libre, con más tiempo, más liviano y por ende … más feliz.
Oriente
  • Si un problema tiene solución, entonces no hay de que preocuparse. Si no tiene solución … Tampoco.

Esta enseñanza también viene del Budismo, pero recordemos que el Budismo nace del Hinduismo, y es por eso que esta forma de pensar o vivir la podemos ver a través de todas las comunidades Asiáticas. Para nosotros, los Occidentales esto puede sonarnos fatalista o simplemente «cómodo», pero si lo piensas bien, tiene mucho sentido y puede salvarte más de un dolor de cabeza innecesario.
Personalmente me costó mucho asimilarlo hasta hacerlo un hábito, pero luego de que lo haces, tiene muchísimo sentido.
Si algo tiene solución, entonces no debes PRE-ocuparte. Simplemente, debes ocuparte. Actuar para solucionarlo, y luego, ver los resultados.
Y si algo no tiene solución … bueno, entonces definitivamente no tiene sentido PRE-ocuparse ya que con eso solamente traerás stress e infelicidad a tu vida y a la de tus allegados.
En Occidente tendemos a preocuparnos y estresarnos mucho por problemas que están fuera de nuestro rango de acción. Políticas, decisiones de otros, problemas lejanos, que si, sin dudas son importantes, pero que más allá de que destruyas tu calma y tu felicidad preocupándote por ellos … Poco cambiarán. 
Entonces, Oriente nos enseña a ser quizá un poco más fatalistas en esto, pero sin duda mucho más prácticos y realistas. Si no tiene solución, o está fuera de tu radio de acción: déjalo! Preocuparte por ello solo te traerá desequilibro, stress y por último: infelicidad.
  • Come simple, come sano

En Oriente, la vida es simple por naturaleza. Los vegetales son los que la estación da, y por ende, la comida, es la que la naturaleza provee. Si seguimos el proverbio de «somos lo que comemos», entonces estamos de acuerdo de que la alimentación es la base fundamental para así llevar una vida sana y que nos permita dedicarnos al desarrollo personal.
Si vives en un lugar de infinitas posibilidades de alimentación, donde vas al super y puedes conseguir tomates aunque afuera haya 0°C, entonces mantén la premisa de los Orientales. De comer en cada estación lo que la naturaleza da, de eliminar lo máximo posible todo alimento que contenga sufrimiento (carnes), de comer lo más natural, simple y liviano que puedas. 
De esta forma, poco a poco también te transformarás en una persona natural, simple y liviana. 
  • Tu cuerpo, tu templo

Esto lo tenemos un poco más asimilado, ya que en nuestros países, el hacer deporte o ejercicio está más desarrollado que en Oriente. Pero, podemos sumarle el hecho de ver a tu cuerpo como el «templo del Alma». Un lugar para cuidar. Y no significa el hacer todo solamente para que ese cuerpo se «vea bien», sino en ir más allá. Que esté sano, que tenga armonía, y que esté en relación directa con su naturaleza. Si lo vemos de esa forma, el verse bien no será un fin en sí mismo, sino que será solamente una consecuencia del «sentirse bien».

Dalai Lama

  • Solo hay una forma de actuar: la correcta

Esto viene del Budismo, y personalmente es algo que me fascina, y que si lo integras a tu vida, será la respuesta a todas tus dudas.
Es parte del «noble camino Óctuple» del budismo y a grandes rasgos dice que si seguimos el camino noble, poco a poco iremos encontrando un camino del cual luego, ya no podremos desviarnos. Se trata de seguir algo muy simple, y es la nobleza, la honradez, la verdad. Elementos que nunca pueden traer sufrimiento, y que en cambio, siempre traerán paz.
Vive la vida de forma honesta. Que tus motivaciones y aspiraciones sean honestas, mantén siempre una conducta ética, habla siempre de forma correcta, busca un sustento para tu vida que sea ético y que esté alineado con tus valores y visión, concentra tu atención en cosas buenas siempre.
Si sigues estas premisas, siempre obtendrás respuestas a cuando no sabes qué hacer. Sigue siempre tu consciencia, cumple con tus metas, sé feliz ... pero siempre, haz lo correcto. Esto te traerá paz mental, calma interior y finalmente … Felicidad.
Medita, Oriente
  • Comparte lo que tienes

Las sociedades orientales son muy de la familia, de la comunidad, del bien grupal. Eso, mezclado con el vivir de viaje, donde realmente mucha gente nos va ayudando, nos ha enseñado que el compartir es esencial para vivir una vida plena. Las cosas materiales son temporales, pero el bien común es duradero. Y con el compartir, solo llegan cosas buenas. Quienes reciben agradecen, y quienes dan, crecen. Crece el alma, crece la bondad, crece la felicidad. Comparte siempre lo que tienes, y como resultado, aún más te llegará.
  • La muerte es parte de la vida.

En Oriente la muerte está mucho más presente y cercana que en Occidente. Aquí (en Oriente) la muerte no se esconde, y en cambio se ve, se siente, y se habla de ella. La muerte es solamente parte de la vida, y no es vista como el gran final, sino como una etapa más de esta vida que es eterna.
Debido a eso es que los cuerpos pueden quemarse a orillas de los ríos, que se habla abiertamente de una persona que haya fallecido o simplemente, que los lutos ante la muerte son más en tono festivo que de aflicción.
La muerte es lo único seguro que existe en la vida, y por eso, no debes vivirla como si fuese a durar para siempre. Recuerda que el tiempo que nuestra alma habita este cuerpo es limitado, y que algún día llegará a su fin.
Entonces, vive la vida como ella se merece! Cuida a tu alma, cuida a tu cuerpo, cuida tus relaciones, cuida tus pensamientos. Cuida tus sueños y cúmplelos, siente tus emociones y vive en coherencia con ellas, escucha tus pensamientos y seles fiel, confía en tus amigos y familia y comparte con ellos.
Todo lo demás … es cuento.
Oriente
 
 
Sin más, esperamos que esta pequeña reseña sobre «hábitos Orientales para vivir mejor» te hayan servido, y por favor, no te quedes solamente con esta lectura. Busca más información, lee, aprende y medita sobre ello. Una vez puedas asimilar estos hábitos, sin dudas toda la vida será más plena, más disfrutable, más completa y por ende … más feliz.
Namaste!