El mal de altura

¿Por qué este artículo?

Primero porque si sos [email protected] y [email protected], estamos seguros de que en algún momento te vas a encontrar ya sea haciendo un trekking a gran altura, como si no viajando a algún destino que se encuentre en las montañas. Y luego, porque en DestinOriente tenemos varios viajes anuales a las montañas, como el trekking a la base del Everest, la expedición a la cumbre del Kilimanjaro, o la expedición al Mera Peak, todas aventuras que te llevan por sobre los 5000 m, y para las cuales hay que tener muy claro de que se trata el Mal de altura y como prevenirlo para así no sufrir sorpresas durante el viaje.

El Mal de altura, primeras referencias:

Desde tiempos inmemoriales, el mal de altura ha hecho mecha en los viajeros que se adentraban en las montañas. En los Himalayas, las primeras menciones a «el mal del aire liviano», lo hacen los primeros monjes evangelizadores, quienes al aventurarse al Tíbet, allá por el siglo XVIII lo nombraban como algo poderoso que les quitaba las fuerzas tanto a personas como animales.

También, Pizzaro cuando se aventuró al Perú, se dio cuenta de que al marchar a Cusco, los soldados más fuertes y que iban más rápido, eran los primeros en enfermar al llegar. Y en cambio, los más débiles y lentos, al llegar a Cusco, no presentaban síntomas de lo que hoy llamamos «mal de altura». Eso lo llevó a fundar varios pueblos por debajo de Cusco, que servían como paradas intermedias para así subir de forma más pausada.

mal de altura

Que es el mal de altura:

Como ves, el mal de altura está ligado al hombre, desde que se aventuró en las montañas. Y eso es normal.

Lo que sucede es que a medida que vamos subiendo en altitud, la presión atmosférica es más leve. Esto hace que las partículas de O2, que cuando estamos cerca de la tierra están más «amontonadas», en la altura estén más «separadas». Es decir, la densidad del aire es menor, lo cual da como resultado que haya menos oxígeno disponible, en nuestro caso, por cada inhalación. Esta diferencia de presión atmosférica, empieza a ser remarcable para el organismo, a partir de los 2800 m de altitud.

Como afecta esto a nuestro cuerpo:

Al haber menos oxígenos disponible, los alvéolos, que son los responsables de captarlo y mandarlo a la sangre, tienen su trabajo más difícil. Esta deficiencia de oxígeno en el organismo, provoca que tengamos dificultad para respirar y además que podamos padecer deshidratación, mareos, vómitos, náuseas, etc.

Pero, la buena noticia es que el organismo tiene los medios para contrarrestar la deficiencia de O2 en la atmósfera. De forma natural, el organismo reacciona a la falta de O2 aumentando la frecuencia respiratoria y también el ritmo cardíaco. Al mismo tiempo, el organismo produce más eritropoyetina (EPO), la cual es una hormona responsable de aumentar la cantidad de glóbulos rojos en sangre, incluso llegando hasta un +20%. Este aumento de la EPO y por ende de los glóbulos rojos, contribuye a la oxigenación celular. Pero, al mismo tiempo, este cambio en la composición de la sangre, hace que la misma se espese, y dificultando la circulación, y es por eso, que a la adaptación y reacción normal que el organismo tiene a la falta de O2, debemos ayudarla, para así tener menos posibilidades de sufrir el famoso «mal de altura».

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Como prevenir el mal de altura:

Es imposible prevenir el mal de altura en un 100%. Vale destacar que este «mal» ataca de forma aleatoria a las personas. Incluso montañistas experimentados que han estado en grandes cumbres muchas veces, de repente, en una subida pueden sufrirlo.

Pero, si existen métodos para disminuir lo máximo posible el riesgo de sufrirlo, y algunos de ellos y que siempre tomamos en cuenta durante nuestros viajes y trekkings son:

  1. Subir lento: es lo más importante. Quienes viajan a Cusco generalmente se «apunan», y esto se debe a que se llega en avión y de forma sorpresiva a una altitud de 3000 m. Cuando vamos de trekking, este ascenso es mucho más pausado, y eso da tiempo a que el organismo ponga en marcha los mecanismos que anteriormente te contábamos. Además, una vez se pasan los 3500 m de altura, no se recomienda subir más de 500 m por día. Al mismo tiempo, siempre es bueno dar días de aclimatación en el medio, y usar esos días para «caminar alto y dormir bajo».
  2. Tomar MUCHA agua: como te contábamos, la producción de glóbulos rojos, hace que la sangre se espese. Tomar mucha agua es esencial para disminuir el riesgo de sufrir mal de altura. Es de los aspectos más importantes, tanto así, que luego de los 3000 m, recomendamos tomar al menos 4 litros de agua por día.
  3. Hidratos de carbono: comer mucho y comer bien. La altura hace que generalmente perdamos el apetito, pero hay que forzarse a comer. El organismo está haciendo un tremendo esfuerzo, y necesitará que le des muchos, pero muchos hidratos de carbono para así tener el alimento que necesita.
  4. Elige el itinerario correcto: en la montaña no se puede escatimar en días. Piensa que si estás yendo a África, Nepal o los Andes, estás invirtiendo mucho tiempo, energía, entrenamiento y tiempo. No querrás que por ahorrar un día, todo tu viaje esté en peligro. Por eso, elige itinerarios adecuados, que no corran hacia arriba, pero que en cambio tengan contemplados días de aclimatación, distancias cortas y días de contingencia.
  5. Usa algunas ayudas extra: existen pequeños «trucos» que hacen que el proceso de adaptación que te contaba más arriba y que el organismo realice de forma natural, se aceleren. Uno de ellos y el más utilizado, es la acetazolamida. Más adelante, te contamos de que se trata.

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La acetazolamida, el truco de los montañistas:

La acetazolamida es originalmente un diurético. Está pensado para otra cosa, pero desde hace décadas, los montañistas lo han utilizado para favorecer su proceso de adaptación a la altura. Los estudios formales que se han hecho sobre el tema difieren en sus conclusiones, aunque todos concuerdan que los efectos son reales. Algunos aseguran que favorece la adaptación a la altura del organismo, hasta un 50%

Esto es así, ya que dentro de los efectos que produce en el organismo, este fármaco al causar diuresis, lo que a su vez causa acidosis metabólica, que como resultado, hace que la frecuencia respiratoria aumente y por ende, que la oxigenación sea mayor. 

Este proceso lo realiza también el organismo de forma natural, pero este fármaco, lo acelera.

De todas formas, cabe destacar que el ser un diurético, esto significa que habrá que tomar aún más agua durante el viaje. Al mismo tiempo tiene algunos efectos secundarios leve como el adormecimiento de manos y pies, y leve perdida del gusto. Al ser un fármaco, no podemos recomendarte que lo tomes, sino que debes consultar a un médico o leer más al respecto antes de hacerlo.

Las dosis regulares son de 250 mg por día y debajo de los 4000 m, y luego se puede llegar hasta 500 mg diarios cuando se sube de altitud.

Trekking al Everest

Leyenda

Y si me da mal de altura igual, ¿cuáles son los síntomas?

Si te da mal de altura, los primeros síntomas serán:

  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Náuseas y vómitos.
  • Falta de apetito.
  • Agotamiento físico.
  • Trastornos del sueño

Generalmente estos síntomas son pasajeros. Tomando mucha agua, descansando o tomando acetazolamida, se deberían pasar en 12 hs, tras lo cual, podrás continuar tu viaje. Si tras 12 hs, los síntomas siguen, ahí deberás bajar. Al bajar, generalmente los síntomas desaparecen enseguida. Luego, ya será decisión personal si vuelves a subir, o si continúas el descenso.

Pero, lo importante es reconocer los síntomas primarios a tiempo, y sobre todas las cosas, una vez que aparecen, no seguir subiendo hasta que remitan.

Si no le haces caso a esos síntomas primarios (lo cual sería muy irresponsable de tu parte), Mal de altura podría seguir desarrollándose, y pasar luego a ser una emergencia, presentando síntomas como 

  • Piel azulada.
  • Confusión.
  • Palidez.
  • Poca conciencia corporal.
  • Incapacidad para caminar.
  • Rigidez.
  • Dificultad respiratoria.

Si estos síntomas llegan a ti, es esencial organizar una evacuación inmediata y trasladar al paciente hacia una clínica, ya que si estos síntomas no son tratados, el mal de altura puede derivar en un edema pulmonar, o incluso en un edema cerebral.

Parte de uno de los grupos que nos han acompañado. Gente de todo tipo compartiendo su ilusión.

Pero, no te asustes!

Si eres responsable, y si bien el mal de altura no es totalmente erradicadle, nunca deberías llegar a padecer síntomas graves. Debido a eso, es importante seguir los pasos que te contamos al principio. Preparate bien físicamente, ascender lento, hidratarte, comer suficiente, y conocer los síntomas primarios, para que si llegan a ti o a tu compañ[email protected], puedas identificarlos y actuar en consecuencia.

Sin más, esperamos que este artículo te haya sido útil.

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