Con este post, quiero empezar con algo que ojalá se torne en «costumbre», y que solamente lo hará si es que recibe la aprobación e interés de todos quienes ocasionalmente nos dedican algunos de sus preciados minutos para leer nuestros post.
Al no ser tan activos en las redes sociales como nos gustaría (o como deberíamos), creo que puede estar bueno hacer un «resumen de mes» en cada nueva etapa que comienza, y así, para quienes siguen esta vida no-circular de DestinOriente, puedan estar al tanto de en «que estamos», y «hacia donde vamos».

Mayo empezó en Katmandú:

Así es, mayo empezó en Katmandú. El 4 de mayo despedimos a los viajeros que llegaron desde Uruguay para vivir la experiencia de «Desafío Mt. Everest» y que debido a algunos imprevistos tuvieron que quedarse unos días extra en Nepal (si, me quedó pendiente el artículo de «viajando en tiempos de pandemia 3/3).
Finalmente pudieron tomar su vuelo de regreso a casa, y  nosotros, así como los dejamos en el aeropuerto, nos vinimos directo a Pokhara, ya que esa noche a las 00.00 se iban a cerrar todas las carreteras por orden del gobierno y en respuesta al nuevo «lockdown» (o cuarentena total) que iba a empezar a restringir el movimiento en todo el país.
Casi a último minuto pudimos cruzar los controles policiales y una vez más, luego de un mes afuera, pudimos volver a nuestro provisorio hogar en la zona de los Annapurnas y junto al precioso lago de «Fewa» en Pokhara.

Una casa que se transformó en hogar:

Como saben, esta pandemia nos ha hecho vivir mucho más estáticos de lo que normalmente vivimos. Hacía más de 8 años que no pasábamos tantos meses en un mismo lugar, y a decir verdad, nos ha sentado bien la experiencia. Claro, el entorno ha ayudado mucho, y también la gente de la cual nos rodeamos.
Somos (o éramos) los únicos extranjeros viviendo en esta pequeña aldea, y al ver como nos esforzamos en aprender el idioma y compartir las costumbres locales, la gente poco a poco nos fue adoptando como parte de la gran familia comunitaria.
Y es que en toda la aldea, que tiene unas 20 casas, son todos familia. Primos, hermanos, y cuñados, todos conviven en un entorno super pacífico y con mucho espíritu colaborativo.
Luego de un mes de ausencia, los vecinos nos saludaban sorprendidos. Les habíamos dicho que nos íbamos por 2 semanas y terminaron siendo 4!. Estaban preocupados por nosotros, y nos recibieron con auténtica alegría. Lo primero que Pame quiso hacer al llegar a la aldea, fue ir a buscar a «Mariano». Este perro-amigo fiel que vivió con nosotros todo el año pasado y que cuando nos fuimos, volvió a su casa original, unos minutos montaña arriba.
Fuimos a su casa y Mariano no podía más de la alegría. Lloraba, se retorcía, movía la cola, nos olfateaba, y cada tanto se retiraba a mirarnos desde la distancia, como queriendo comprobar si realmente éramos nosotros o no. Su familia (humana) nos ofreció chai y nos quedamos conversando con ellos un buen rato. Les contamos como fue nuestra experiencia en la montaña, y nos disculpamos (de nuevo) y de antemano, ya que todos sabíamos que apenas nos fuésemos de allí, «Mariano» se vendría con nosotros, y otra vez, los abandonaría durante un tiempo.
Pero, en este lado del mundo, los perros se ven más como otro habitante de la casa, y no tanto como una mascota, así que si deciden cambiarse de casa, ya sea provisoria o indefinidamente, sus «dueños» originales, no se molestan mucho.

Volviendo a poner la casa en orden:

La casa en la cual vivimos es enorme. Mucho más grande de lo que necesitamos, y tiene una gran historia por detrás, que algún día contaré por este blog. Cuando nos fuimos, quedó cerrada y si bien vino alguna persona a chequear que todo estuviese bien, el haber estado un mes vacía se sintió mucho.
Las lluvias hicieron crecer las plantas, y la selva avanzó sobre todo. Las arañas volvieron a salir como respuesta a la primavera, y la cocina, había perdido su brillo.
Nos dolió verla así, pero, con 3 días de limpieza y amor, volvió la luz a «Anadu»!.

Poniéndonos al día:

Y ahora, que «Mariano» volvió a casa, que «Anadu» (el nombre de la casa) está brillante, y que los viajeros que vinieron volvieron a casa luego de su inolvidable experiencia, nos toca pensar en lo que se viene.
Estos son de los meses más lindos por esta zona del mundo. El sol abrasa y el lago invita a nadar. Los Annapurnas, con sus cumbres de 8000 m nos permiten saludarlas cada mañana, y el «lockdown» que sigue vigente, nos regala un precioso silencio que dura todo el día.
Las águilas sobrevuelan nuestras cabezas, las pequeñas lagartijas toman sol en el jardín, y la huerta empieza a regalarnos sus primeros brotes.
Vivimos en un paraíso, pero eso no significa que debamos olvidarnos el mundo. Mientras estamos aquí, el «lockdown» y el covid acarrean grandes problemas para un montón de familias del mundo. Sabemos que no podemos cambiar al planeta, pero, seguro que podemos cambiar pequeñas realidades. Y, fue de ese «despertar» que salió la idea de organizar una campaña solidaria tras la cual (y gracias a todos ustedes únicamente), pudimos donar 160 canastas de comida para familias desfavorecidas en India & Nepal.
Personalmente, haber logrado esto fue de las cosas más lindas que DestinOriente nos ha dado. Se dio la particularidad de que en esas fechas era mi cumpleaños (Martín), y poder en mi día de cumpleaños, entregar en lugar de recibir, fue simplemente mágico.

Como es un día en «Anadu»:

Como rutina general nos despertamos muy temprano (6 am), y cada uno se retira a hacer sus ejercicios, meditación, caminata, trote o lo que necesite.
Luego, nos tomamos unos mates (gracias, viajeros por traernos provisiones!!) y conversamos mirando el lago y las montañas. En estas horas de la mañana es cuando intentamos «resolver los problemas del mundo», divagamos sobre diferentes formas de vivir la vida, y buscamos el rumbo que creemos más alineado con nuestros valores.
Sobre la mitad de la mañana desayunamos, generalmente Pame es quien prepara los desayunos, y vamos variando entre avena, frutas y cereales.
Luego, durante la mañana generalmente trabajamos en la computadora. Plasmamos ideas, buscamos información sobre cosas que nos interesan, respondemos emails y comentarios de las redes, etc.
Al mediodía soy yo (Martín) quien generalmente me ocupo del almuerzo. Es una actividad que disfruto mucho. La cocina tiene vista directa al lago y somos afortunados por la cantidad de verduras, legumbres y frutas que podemos disponer. Nuestra comida es siempre fresca, nutritiva, y muy simple: lentejas, arroz, verduras de los campos locales y no mucho más.
Después de comer, en esa hora donde el calor se siente y hasta los pájaros se callan, generalmente dormimos una pequeña siesta. Sobre las 15.00 hs ya estamos de nuevo. Y la tarde la tomamos más «libre».
Leemos (mucho!), visitamos amigos, hacemos caminatas por las montañas cercanas junto a «Mariano», cocinamos (otra vez!), nos ocupamos de la huerta, buscamos info sobre temas interesantes en la web, etc. A la noche cenamos muy temprano y o bien leemos o bien vemos algún documental interesante en YouTube.
Como ves, la vida es simple, y poder disfrutarla minuto a minuto, es un regalo.

Los planes para junio:

Si, ya estamos en junio!! Cursando la mitad del año, y el panorama mundial (pandemia) parece nunca terminar. Durante junio pensamos estar aquí. En principio tenemos visa hasta el 6 de Julio y luego de eso, tendríamos que salir del país (luego de 1 año y 6 meses!!).
Pero, nos lo tomamos con calma, y una semana es suficiente para que podamos decidir a que país ir y que hacer.
Por lo pronto nos tomamos estas semanas para disfrutar de este lugar y su gente. Al mismo tiempo, estamos trabajando mucho con los viajeros que en Agosto viajaremos a Kenia y Tanzania y junto a los aventureros con quienes en septiembre subiremos al techo de África: Kilimanjaro.

Una noticia triste:

Hace 2 días recibimos una noticia muy triste. En la aldea, que como te contábamos todos son familia, había una «Mamma». Se llamaba «Kanji» y todos la queríamos mucho. Tenía 60 años, era la madre de «Nares» y «Daran», y vivían todos juntos con sus esposas, nietos, etc. Ella era una referente de la aldea, tanto por su edad, como por su carisma y energía.
Cada mañana a las 6 am ya se la escuchaba reír, y luego salía bien temprano con sus búfalos a buscar pasturas. Sobre las 10 am volvía a su casa a comer algo, no sin antes asomarse a nuestra terraza y preguntar como estábamos, si ya habíamos desayunado, etc.
Todos la queríamos mucho. Siempre estaba riendo, activa, con energía. Los perros le movían la cola, los búfalos caminaban con ella siempre cerca, hasta los pájaros parecían saludarla con sus cantos.
Pero, lamentablemente y de alguna forma, el covid llegó hasta la aldea. Se contagió y en menos de 12 días falleció por neumonía.
No pudimos despedirnos de ella. La familia la cremó a orillas del lago, con madera de la zona y al pie de las montañas donde cada mañana trabajaba. Nosotros fuimos al día siguiente a llevarle flores y pudimos ver como la familia, en el lugar de la cremación le dejó sus pañuelos de seda, su machete y una bolsita con plata, todo para transmitirle a su alma que terminó una etapa y no puede volver a su casa.
Luego, su familia nos invitó a su hogar, nos regalaron verduras, nos prepararon té, y juntos recordamos a Kanji. Su risa fuerte, su presencia que no pasaba desapercibida, y finalmente, esos momentos que de tan simples y reales, serán inolvidables.
Esta pequeña mención es para ella, y que su recuerdo nos siga sacando sonrisas.
Sin más amigos! Nos encantaría saber si este «resumen mensual» les gustó y si estaría bueno seguir escribiendo uno así cada mes. Para que estemos cerca y para contarles como sigue esto de «la vida nómade».
Abrazos!!
P&M