¿De qué viven?

Esta es una pregunta que nos llega de forma muy recurrente, y si bien generalmente este tema se trata como algo muy personal, sospecho que es algo que mucha más gente de la que nos escribe también se lo pregunta, y en este pequeño artículo voy a contar:

Entonces, ¿Cómo hicimos para mantenernos un año entero sin trabajar, y viviendo en Nepal?

**Una nota importante y que nos recalcó Noel (viajera con DestinOriente en Marzo 2021) en los comentarios de este post: es verdad, no estuvimos «sin trabajar». De hecho en el año de pandemia trabajamos más que nunca con tareas administrativas y de reprogramación de viajes. Tareas que nos llevaban muchas horas por día y más de algunos nervios. El artículo cuando se refiere a «no trabajar» se refiere «a no generar ingresos» :). Gracias!

Primero, ¿de qué trabajamos?

Nos dedicamos full time a DestinOriente. El 100% de nuestros ingresos provienen de aquí. De los viajes grupales, de los viajes a la medida y de todo lo que relacionado con ello que organizamos.

Desde 2016 que vivimos plenamente de DestinOriente, y desde aquel año veníamos trabajando cada año mejor. Más de 100 personas viajaron con nosotros desde 2016 hasta 2020, lo cual obviamente significó que cada año nuestros ingresos fuesen aumentando. Pero, y aquí la clave, eso no necesariamente significó que cada año nuestros gastos también lo fueran.

Vivir de viaje, una universidad sobre planificación financiera:

Antes de crear DestinOriente, habíamos viajado por muchos años. Hacíamos diferentes trabajos y de repente nos encontrábamos que con US$ 2000 o US$ 3000 teníamos que vivir durante más de 6 meses, y no solo vivir, sino también cumplir nuestros sueños de viajar por muchos países, visitar muchos lugares, etc. Todos esos años fueron un gran aprendizaje. Entre muchas otras cosas, aquellos años nos enseñaron que es lo que realmente necesitamos, y que es aquello que pensamos que necesitamos, pero que en realidad «nos sobra». 

Aprendimos a vivir (y a viajar) con muy poco. Comiendo en lugares locales, sin hacer compras extra, viajando en transporte público, tomando aviones solamente cuando era realmente indispensable, y teniendo la mochila liviana. Y no solamente aprendimos a vivir así, sino que también, aprendimos a ser felices así. Descubrimos que tener poco era una bendición. Que nos sentíamos livianos. Que sabíamos realmente que necesitábamos, y que éramos muy conscientes con que peso cargábamos.

Personalmente, antes de conocer a Pame, hubo momentos en que literalmente no tuve nada. En 2014 llegué a trabajar a España con 50 euros y un papel con un número de teléfono de una persona que había conocido hacia 6 meses en Indonesia. E incluso ahi, no tuve miedo, ni pensé en dejar de lado mis sueños por falta de dinero. 

Entonces, cuando uno aprende a vivir con poco, es muy fácil no depender de ganar mucho. Eso fue una de las bases que nos ayudó a poder vivir de nuestro sueño de organizar viajes. Nos diera mucho o poco dinero, el vivir de lo que soñábamos sería independiente de ello.

Cuando haces lo que amas, el dinero viene solo:

Cuando empezamos a organizar viajes, empezamos a ganar un poco de dinero. Si bien era bastante poco, era mucho más de lo que estábamos acostumbrados a tener. Aun así, nuestra forma de viajar (de vivir) no cambió. Ya sabíamos que era lo que necesitábamos para ser felices, y que estaba de sobra.
Y si bien, obviamente nos empezamos a dar algunos gustos extra como comer alguna pizza de vez en cuando, tomar una cerveza fría en la playa, o alquilar habitaciones un poco más lindas, todo eso lo hacíamos sabiendo de qué eran un bonus y que si hoy o mañana dejaban de existir, no se llevarían con ello nuestra felicidad.

Los años fueron pasando y cada vez trabajamos más. Porque cuando uno ama lo que hace, la motivación va mucho llega por la acción en sí misma, y no tanto así por la ganancia, la cual simplemente una sana consecuencia. Empezamos a organizar más viajes, los grupos se empezaron a completar, y obviamente, los ingresos anuales eran mayores.

La falta de educación financiera:

En la escuela (y generalmente también en la familia) nos hablan de geografía, nos hablan de historia, nos hablan de política y de física; pero nadie nos habla del dinero. Nadie nos habla de uno de los elementos que será más importante durante todas nuestras vidas. El elemento que mueve el mundo, y que queramos o no, el elemento que todos necesitamos para cumplir nuestras necesidades más básicas. 

En esa falta de educación financiera es cuando mucha gente se pierde y piensa que al ganar más, simplemente debe gastar más. Creo que ahí está la falla, y personalmente veo un gran déficit en esta área de nuestra educación.

En nuestro caso, el aprendizaje a vivir con poco, y a guardar lo sobrante para tiempos «peores» (esa mentalidad tan característica de las familias inmigrantes del siglo 19), fue creándose gracias a los viajes. Viajar con lo puesto nos enseñó a hacer presupuestos, a pensar en el futuro, a siempre buscar la mejor opción, y a siempre, pase lo que pase, ahorrar y gastar poco, simplemente: para seguir viajando.

Como se aplica esto a nuestro caso:

Alguna vez alguien nos preguntó si teníamos padres ricos, o si alguien nos «donaba» algo para poder seguir viviendo de viaje. Nada más lejos de la realidad. Nuestras familias ni siquiera saben sobre las concesiones en confort que hemos hecho para poder perseguir nuestros sueños.  Hemos dormido en estaciones de tren y en habitaciones que es mejor no detallar. Hemos comido en lugares donde la higiene es muy dudosa, hemos viajado en buses destartalados que bordean precipicios, y hemos caminado con las mochilas transpirando nuestras espaldas, a veces simplemente por ahorrarnos 0,50 dólares.

Pero, nada de eso es un esfuerzo. Si uno lo escoge con consciencia, y sobre todo: si somos conscientes de lo que realmente necesitamos para ser felices, todo lo que suceda en el camino, es simplemente: experiencias.

¿Te has preguntado alguna vez, que es lo que realmente necesitas para ser feliz?

Yo me he realizado esa pregunta muchísimas veces, y realmente, nada de lo que necesito para ser feliz sale muy caro. Un techo, comida (si, me gusta comer!), la conciencia tranquila con mis decisiones y un sueño por cumplir. Para mí esos 4 elementos son mis necesidades básicas. Luego, puedo estar enfermo, puedo no tener dinero, o puedo estar lejos de mi familia, pero si tengo un lugar donde dormir, algo que comer, la consciencia tranquila con mis decisiones, y un sueño por el cual luchar, entonces estaré (y lo he comprobado), feliz, o al menos, satisfecho conmigo mismo.

Si nunca te has preguntado que es lo que realmente necesitas para ser feliz, te invito a hacerte esa pregunta ahora.

Cuando respondas a eso, te darás cuenta de todas las cosas que te sobran. Y cuando digo «sobran» no me refiero a no querer tenerlas, o tirarlas, sino que al contrario, agradecerás tenerlas y disfrutarlas aún más, aunque, en este caso lo harás sabiendo de qué si hoy o mañana las pierdes, eso no debería influir en tu felicidad.

Ok, ¿pero como hicieron para vivir un año sin trabajar?

Volviendo al tema, te cuento que lo que hicimos fue lo más simple del mundo.

Lo primero de todo, es llevar cuenta de nuestros gastos. Es algo que parece muy básico, pero que realmente, conozco a poca gente que lo haga. Personalmente, el hacer esto me lo enseño el viajar con poco y nada alrededor del mundo. Cuando tenía US$ 3000 para vivir y viajar durante 6 meses, no había otra que contar cada dólar que salía de mi bolsillo. Ya sea en un papel, una hoja de Excel, o últimamente una app, saber cuanto gastábamos y cuanto era lo mínimo que necesitábamos para vivir, fue fundamental.

Y gracias a eso, pudimos, a medida que nuestros ingresos aumentaban, mantener los gastos masomenos en los mismos rangos que antes. También, gracias a ello, luego de cada año de trabajo duro, pudimos ir guardando un poco exclusivamente para nosotros, hasta poder crear un «fondo de emergencia».

El «fondo de emergencia» es un concepto básico de la educación financiera (si te interesa el tema puedes leer más sobre este concepto en el blog de Rodrigo Alvarez clic AQUI).

El fondo de emergencia es algo que nos deberían enseñar en la escuela, y es tan básico como tener siempre un fondo de reserva, que sea igual o mayor a un año de tus gastos. Obviamente para eso tienes que conocer cuanto gastas, y luego, creeme, que lograr tener un fondo de emergencia, es tan fácil como la tranquilidad que brinda.

Además, gracias a que cada año trabajamos más, pero a que seguimos con nuestro estilo de vida simple (seguimos viajando por tierra, comiendo en lugares económicos, quedándonos en lugares sencillos, etc), aparte del fondo de emergencia, también teníamos un poquito de dinero guardado con el cual soñábamos algún día quizá empezar a construir nuestro refugio, etc.

Y cuando empezó la pandemia…

Cuando empezó la pandemia ya vimos que era el momento de usar lo aprendido. Sacamos a relucir todas nuestras herramientas que diez años de viaje nos habían regalado y lo que hicimos fue:

  1. Bajar los gastos personales al mínimo. 
  2. Chequear los fondos de emergencia, y establecer un presupuesto máximo para que dicho fondo nos permita vivir al menos un año y medio.
  3. Disfrutar del tiempo, y agradecer por la libertad que el tener pocos gastos nos da.

Y así, fue que pudimos sobrevivir a un año sin trabajo. Todavía lo hacemos, ya que si bien vino un grupo a Nepal en marzo, el grupo era muy pequeño y las ganancias fueron más del lado sentimental que monetario. Esto se debe a que recibir viajeros alimenta nuestra felicidad, y poder dar trabajo a nuestro equipo local es una de nuestras mayores felicidades.

Cerrando: 

Espero que este artículo un poco diferente y personal te haya gustado.  La «educación financiera» es algo que me gusta mucho. No porque quiera ser rico y perderme en esa carrera (aunque el dinero siempre es bienvenido), sino porque sé que manejar el dinero de forma correcta es un elemento fundamental para lograr y mantener la libertad que tenemos y que tanto amamos. Realmente creo que la educación financiera tiene el poder de cambiar al mundo, y quizá sea por eso mismo que es una asignatura muy pendiente en la enseñanza, y en nuestros países, un tema casi «tabú» pero del cual más que nunca hoy es necesario hablar.

Si te estás preguntando como poder vivir de tus sueños (ya sea viajar, tejer, cantar, o desarrollar cualquier habilidad que tengas), quiero decirte que es posible. Lo primero que debes hacer es identificar que cosas realmente necesitas para ser feliz, ahí te darás cuenta de que la felicidad sale muy barata y que si eres capaz de bajar tus niveles de gastos, podrás dedicarte a lo que amas, casi sin preocuparte por lo que ganas  (si, esto también vale para quienes tienen hijos!!).

Si te interesa leer un poco sobre este tema, hay un libro que es muy pero muy simple y que si bien está escrito en el 1926, dice verdades que son absolutas y que todos deberíamos saber. Es súper corto y fácil de leer. Se llama «El hombre más rico de Babilonia» y es muy fácil de encontra para descargar de forma gratuita de la web.

Sin más, un abrazo y me encantaría leer tus comentarios,
Martín