Hola a todas y todos!

Este es un post que por su naturaleza, llega tarde, pero, que al irlo leyendo entenderás porque no tuvimos tiempo de escribir durante las semanas pasadas.

Este es un post de resumen de mes, en el cual les contamos un poco más de lo que hemos vivido en las semanas pasadas, tanto para quienes ven las redes, como también para todos aquellos viajeros que sabemos, no tienen, o no son muy asiduos de las redes, pero que siempre se toman unos minutos para leer las líneas de este blog.

El mes de julio, despidiéndonos de Nepal

Básicamente Julio se trató de eso. De despedidas y nostalgia. De ir poco a poco despidiéndonos de amigos, pequeñas rutinas y momentos que amamos. De mirar el lago de Pokhara con añoranza, de abrazar a «Mariano» con culpa de dejarlo.

Con este mes cerramos un año y medio viviendo en Nepal, de los cuales el 90% los vivimos en la misma casa. Un hecho inédito para nuestra corta historia, ya que durante los últimos 10 años, no habíamos vivido más de 3 meses en un mismo lugar.

Pero sí, sabíamos que en algún momento iba a ser hora de partir, así que si bien el mes trajo nostalgia, por otro lado, ya las mochilas estaban que se armaban y salían a viajar solas!!

Cerrando capítulos

Antes de irnos teníamos que cerrar varios capítulos, y así poder irnos sin mirar atrás, y simplemente mirando hacia adelante (en lo cual obviamente se proyecta una próxima visita a Nepal en los siguientes meses :), pero si, siempre antes de salir de un lugar buscamos cerrar historias, para que no quede nada pendiente en el corazón, y podamos seguir adelante.

Con nuestros amigos fue muy fácil. La gran mayoría son viajeros del mundo, y todos sabemos que todo en la vida es temporal. Para quienes vivimos de esta forma, nómade, las relaciones de amistad son fugaces, y por ende, siempre muy intensas. Conocemos gente de todo el mundo, y desde el primer día, compartimos como amigos de toda la vida, disfrutando el presente, y sabiendo que todos vivimos una vida en movimiento, y que es muy probable que luego de esta vez, o no nos veamos más, o nos veamos en algún otro país, y seguramente de casualidad. Es un mutuo acuerdo que existe entre los viajeros del mundo, por lo que en las despedidas, solamente existe la alegría y el presente. Y un adiós, es siempre un hasta luego. Todos seguiremos caminando por el mundo.

Con nuestros amigos Nepalíes también, la despedida no fue tan difícil, ya que sabemos que volveremos en los próximos meses a guiar más viajes, así que simplemente fue un «hasta luego».

Lo mismo con la familia de Gupta y sus niñas, con quienes nos habíamos encariñado mucho, y quienes disfrutan todas las fotos que les vamos mandando en estos días desde donde estamos.

Con Mariano, nuestro perro fue sumamente difícil. Quien ama los animales nos entenderá. A ellos no se les puede explicar, y dejarlos se siente como traicionarlos.

Intentamos que entienda. Le llevamos sus «pertenencias» (su colchón y manta) de nuevo a su casa original (donde lo quieren y esperan), y también le dimos a su familia comida para un mes, para que así se acostumbre a vivir allí nuevamente.

Además, a amigos cercanos les dejamos sus galletas preferidas, y ellos quedaron encargados de darle mucho cariño mientras nosotros no estamos.

Aun así, desde que nos fuimos, los vecinos nos han contado que vuelve dos veces al día para buscarnos, y se sienta en la puerta de nuestra casa, mirando al lago. Seguramente espera vernos volver, como tantas veces antes que nos fuimos por algunos días, y siempre volvíamos…

Otro capítulo muy importante para cerrar, fue el de la casa. El lugar donde vivimos es sumamente especial. Fue construido por un viajero Alemán en los años 80. Un viajero del mundo, que recorrió la ruta de la seda en sus mejores épocas, y que había encontrado en este lugar su rincón del mundo.

Tanto amó este lugar, que nunca quiso irse, y su abstracción del tiempo fue tal, que pasó más de 20 años sin regular sus papeles en el país.

Eso hizo que la policía de inmigración se lo llevará a vivir a Katmandú, y le prohibieran volver a su amado rincón por 3 años.

Durante todo este tiempo estuvimos en contacto con El. Un sabio del mundo, un hombre de 73 años con más historias para contar que el tiempo que el mundo tiene para dedicarle.

Haberlo visitado, llevarle fotos y recuerdos de su amado hogar fue una bendición. A él, un hombre solitario, y con quien nos sentimos muy identificados y sentimos MUCHA simpatía, nuestra visita también le vino como un bálsamo y fue una alta dosis de energía para no perder las esperanzas de pronto volver a su amado hogar, y terminar su vida en aquel paraíso.

Ese fue un gran capítulo a cerrar, y haberlo hecho de esa manera, fue una gran satisfacción.

La salida de Nepal:

y así, entre nostalgia, despedidas, comidas, y pensamientos, Julio se fué, y con el, llegó el momento de salir de Nepal.

Nuestro vuelo salía el 2 de agosto, pero, a último momento, el vuelo se cambió para el 3 de agosto. Al mismo tiempo, la situación de inmigración y visas de Nepal es muy compleja, ya que el gobierno ha cambiado, y los funcionarios nuevos, no están al tanto de la regulación de visas y las excepciones que el gobierno anterior dio a los viajeros que estábamos allí (más de 1000) desde antes que comience la pandemia a nivel global.

Debido a eso, cuando quisimos irnos en el vuelo del 3 de agosto, y ya habiendo realizado el check in, el funcionario a cargo de estamparnos la salida …. no nos dejó irnos!! Fue una situación muy extraña. Con muchísimo stress, y sobre todo con mucha confusión. Los nuevos agentes de inmigración no sabían que hacer, y nosotros si sabíamos que tenían que hacer! Incluso el gerente de qatar airways fue hasta allí y demoró el vuelo por 20 minutos, ya que teníamos todo en regla para viajar. Pero, en Nepal las leyes y bases de datos están en papel y no en computadora … y como no encontraban el archivo que necesitaban … dejaron nuestro vuelo partir!

Partió el vuelo, y con El, se fue momentáneamente nuestro entusiasmo. Quien ha perdido un vuelo sabe lo que se siente. Uno tiene todo listo para partir, y no hablo del equipaje, sino de que mentalmente está listo para partir. Las despedidas están hechas, los capítulos están cerrados, y la mente está lista para un nuevo capítulo. Pero, al no dejarte partir, ver el vuelo despegar, y tener que volver en la noche fría al hotel del cual ya te habías ido, el alma se resiente, y las dudas llegan.

Aun así, y gracias a ser dos, y sobre todo a todos nuestros amigos Nepalíes quienes nos apoyan y están siempre con nosotros, al día siguiente ya estábamos listos para poner todo en orden.

A las 9am estábamos en la oficina de inmigración con nuestros pasaportes. La funcionaria no tenía ni idea de que tenía que hacer para que nos dejasen salir, y nos mandó al tercer piso a hablar con el nuevo gerente o jefe de inmigraciones Nepalíes. Un funcionario joven y sonriente nos atendió, y con mucha calma le explicamos que la noche anterior no habíamos querido ir, y que no nos habían dejado, alegando que nos faltaba un papel.

El funcionario, muy amable, examinó nuestros pasaportes, y nos invitó a sentarnos en un cómodo sofá.

Mientras hacía llamadas y preguntas al teléfono, otros 7 extranjeros llegaron, todos con el mismo problema!!

El jefe de inmigraciones no entendía que había pasado, y simplemente nos dijo que deberían habernos dejado abordar ayer, pero ahora que estábamos allí, tenía que crear un nuevo papel, que dijese que podíamos irnos, ya que como la gente que trabaja en el aeropuerto es de otro partido político, no se llevan bien, y pueden traernos problemas! (cosas de Nepal :).

Junto a los demás viajeros, entregamos nuestros pasaportes, pagamos US$ 150 cada uno (sumado a los US$ 500 que nos costó cambiar el vuelo para 2 días después por haberlo perdido), y después de esperar 4 horas nos fuimos. No sin antes de que el funcionario, con una MUY amable sonrisa cómplice nos dijese que al día siguiente a las 11am todos los pasaportes estarían listos y podríamos volar en calma.

Al día siguiente a las 11 am volvimos a la oficina, y vaya sorpresa al saber que nuestros pasaportes aún no estaban. Esto es Nepal y entre todos los viajeros nos obligamos a recordarnos que si nos gusta Nepal y este tipo de países es por como son las cosas, así que paciencia, y a volver a las 15 hs.

A las 15hs, volvimos a la oficina. Nuestro vuelo salía ese día a las 20hs, y el oficial nos había prometido que nuestros pasaportes estarían allí a la mañana.

Pero, eran las 15hs y no había noticias de nuestros pasaportes! Eso si, todo era informado desde la calma, y con la «seguridad» de que nuestros pasaportes, que habían viajado hacia otra oficina para ser sellados, llegarían «pronto».

Practicamos la calma, y entrenamos la paciencia.

A las 17.30hs, solamente 2.30hs previo a que el vuelo se vaya, los pasaportes llegaron, y así como nos los dieron, salimos volando en taxi al aeropuerto, mientras el nuevo jefe de inmigraciones del Nepal nos saludaba por la ventana y nos pedíamos que le mandemos fotos de los animales de Kenya!.

Paciencia, aceptación y tolerancia: las tres grandes enseñanzas que nos deja este año y medio en Nepal.

Lo que se viene:

Bueno, este tardío post ya lo escribimos desde Diani, una playa paradisíaca en Kenya. Un lugar, y un país que nos encantan. En unas semanas viene un grupo de viaje, y tendremos 15 días recorriendo Kenya y Tanzania.

Libros del mes:

Pame:

  • Las cuatro fases de la luna roja. Miranda Grey. Un libro para «ellas», para conocer la relación de la mujer con la luna, y para conocer mejor sus ciclos.

Martín:

  • Libre y salvaje de Ignacio Dean:
    Un libro espectacular. Ignacio Dean dio la vuelta al mundo caminando, si: CAMINANDO, y en este libro lo cuenta todo. Deja reflexiones muy bellas y que dan mucho espacio para analizar lo que va viviendo y como cambia su visión del mundo. Un gran libro!
  • Viajar ligero: la vida con equipaje de mano. De Gabriel Romagnoli.
    Este no es un libro de viajes en sí, pero igual está relacionado. El autor somete a una experiencia bastante particular (muy rara para mi gusto), pero que lo lleva a reflexionar sobre muchos temas. Tiene reflexiones buenísimas sobre como vivimos la vida, de todo lo que nos sobrecargamos: recuerdos, cosas, relaciones, emociones, y como todo ese peso condiciona la forma en que vivimos. Personalmente el libro no me encantó, **pero,**me encantaron las reflexiones que hace. Sin dudas que lo recomiendo.